Los pigmentos: lo visible y lo invisible de una obra

Eva

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¿Alguna vez has pensado lo que hay detrás de los colores de una cuadro?

Hay tres factores en los que siempre gira mi obra: la técnica, el tema y los colores. Este último es determinante e inspirador en la expresión de lo que pinto. Los colores, por la naturaleza de su lenguaje, son capaces de provocar las más diversas reacciones, por ello hace tiempo que decidí meterme de lleno en el estudio de mi paleta. El universo de los colores y de lo que hay detrás de ellos también cuenta historias y dan valor a la obra que realizo.

Hace ya unos años que hice las maletas rumbo al continente africano. Lo primero que me nació, nada más pisar suelo mauritano, fue dar una vuelta por la ciudad, quería empaparme de la primera impresión, de su tono. Fueron muchas las sensaciones, pero de la que voy hablar hoy es del impacto de los colores que envuelve aquella misteriosa ciudad, Nouakchott. El color del desierto impregna cada esquina y la nube de arena constante crea una paleta de ambientes pastel que esbozan cierto misterio. Encontré la piedra sobre la que pivotar mis ganas, mi inspiración y mi trabajo durante el tiempo que estuve allí y que, de algún modo persiste en mi obra hasta hoy.

Los primeros pasos allí fueron con materiales que ya llevaba conmigo, pero algo sugería cambios, no terminaba de estar satisfecha… fue cuando conocí a mi primera amiga mauritana, Amy Sow, una artista valiente que grita en cada obra por los derechos de las mujeres de aquel país. Meterme en su estudio, ver sus obras y conectar en una lengua, que yo aún estaba aprendiendo, fue una de las mejores experiencias que tuve; sin duda el trazo indeleble del pincel de alguien que pone todo de sí cada vez que aprieta un lienzo, inspira. Y es que, el lenguaje de los colores, el lenguaje de los pintores, es universal.

Sesión de fotos de Amy en su estudio de Nouackhott

Mauritania 2012.

Amy, como todos los artistas locales de aquella ciudad, no tienen acceso a comprar botes de pintura, y para sus obras, ellos mismos realizan su propio material. ¡Eureka! Allí encontré dónde estaba el secreto de los colores que fielmente representaban la esencia de su ciudad. Ella me llevó a los mercados y en las pequeñas “boutique”, buscábamos y comprábamos los pigmentos, toda una aventura compartida; y no solo por encontrar aquellos “polvos mágicos” que nacían de la propia tierra, ni por el profundo contacto que me hacían tener con la naturaleza de aquel lugar en particular, sino por la experiencia de introducirme en los rincones más auténticos de la ciudad.

Amy, me enseñó las mezclas de los pigmentos, las cantidades y las propiedades. Con sus herramientas locales los elaborábamos y es así, como comencé mi inmersión en el apasionante mundo de los pigmentos.

“Sin duda, el trazo indeleble

del pincel de alguien que

pone todo de sí cada vez

que aprieta un lienzo,

inspira.”

Sesión de fotos de Amy en su estudio de Nouackhott

Mauritania 2012.

 

El pigmento, como he dicho, es historia, y esta es la mía. Sin necesidad de meterme demasiado en lo técnico, porque de eso ya hay mucho en internet, os diré que el pigmento es polvo molido que tiñe con fuerza, es con lo que está hecha la pintura. Luego, depende del aglutinante (materia que sirve para adherir), creas unas técnicas u otras. Los pigmentos, a lo largo de la historia del arte, han contado mucho de la obra en sí; el estudio de su procedencia ha ayudado a los más expertos a saber cuándo ha sido creada una obra e incluso a conocer su autenticidad. En el pasado, la procedencia de estos, era diversa: los había de origen vegetal como plantas, cortezas, raíces, entre otros o de origen animal que proceden de la cocción de insectos como la cochinilla o los moluscos. Por último y en líneas generales, aquellos de origen mineral, que son las tierras ocres, los óxidos de hierro, la tierra siena, la tierra verde… en fin, hoy en día, los procesos químicos han hecho desaparecer estos procedimientos más tradicionales por otros más modernos propios de la industria, con los que se obtienen gran variedad de tonalidades en el comercio.

Al volver del desierto me traje saquitos de colores, tierras que utilizo con delicadeza en los detalles de mis obras, aunando con ello la tradición con la modernidad: en este momento mi técnica combina pinturas comerciales con pinturas que yo misma elaboro a partir de pigmentos naturales. Así, a día de hoy, la huella mauritana está implícita en toda mi creación, delante y detrás de la tela y el bastidor.

Retrato a Amy Sow con pigmentos naturales

Acrílico sobre madera de 100x81cm . Mauritania 2012.